Noviembre 1, 2020

7. La Muerte

En México y en muchos sitios del mundo, el ser humano se ve rebasado por un fenómeno que le resulta impresionante. Llegado el momento, la muerte llega a nuestra vida destruyendo y cambiando nuestra existencia para siempre. Toma a nuestros seres queridos y nos separa de ellos. Causa dolor y crisis, provoca sentimientos apabullantes y terriblemente desagradables, muestra su cara horrenda y nos recuerda que somos vulnerables y ridículamente frágiles. La muerte se ve tan poderosa e impasible que muchos terminan doblando sus rodillas y poniéndose a su merced como si de Dios se tratase, otros la pintan de colores y hacen fiesta haciéndose los fuertes, otros tantos reflexionan y la tratan con naturalidad. 

Hay inclusive quien la utiliza para asustar a los niños o en el mejor de los casos para expresar algún tipo de arte, si es que se domina alguno. Es un tema fascinante. Nos apantalla y nos inquieta, nos conmueve y nos estorba. Nos entristece y nos desilusiona, pero cosa curiosa, hasta tenemos una fiesta cultural, muy artística y yo diría hasta bella, en nuestro país.

Resulta que hoy en día la muerte es tan absurdamente admirada que se le termina haciendo culto. Algunos creen que es más poderosa que el resto de los fenómenos de nuestra vida. Creen que la vida se somete ante su mandato final. Se convierte en un personaje de cuento, de mitología y de culto.

Se cree que nos es natural hasta se afirma que la muerte ha estado con el ser humano desde el principio… ¿Desde el principio?

Capítulo 1 Dios tiene un problema con la muerte

Vamos a Génesis en la Biblia. Este libro narra, con inspiración de Dios, lo que ocurrió en el principio. Narra el origen del ser humano, su caída en pecado, las consecuencias de este hecho tan lamentable frente a la autoridad de Dios, y narra también la entrada de la muerte. 

La primera ocasión en que se menciona la palabra muerte es aquí:

Génesis 2:16-17

16Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;

17mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Solo hay unas cuentas líneas desde la primera palabra de la Biblia hasta el momento en que encontramos esta única regla de la existencia. El Creador establece un límite y provee de un elemento físico para que el ser humano pueda con facilidad recordar los pormenores de esta instrucción. Pero realmente se trata del establecimiento de la autoridad de Dios. Dios no es igual a su creación y tenía que dejarse claro a través de un límite. 

Si se establece un límite se requiere de una consecuencia ante la desobediencia. Esta consecuencia fue la muerte.

Qué sentencia tan severa, ¿no? Sí, la sentencia es severa pero el límite no lo es. Sólo tenías que dejar en paz ese único, solo y ajeno árbol. Era todo. Pero no, el ser humano lo codició todo y desobedeció una instrucción tan, pero tan fácil de cumplir. Y prefirió la muerte.

Dios está enemistado con la muerte. La detesta. Le recuerda que el ser humano prefirió el pecado a la vida eterna. Le recuerda que el ser humano escupió frente a su autoridad y desdeñó la idea misma de ser amigo de Dios para siempre.

Para Dios la muerte significa dolor por su creación, significa humillación por culpa de su creación, significa desdén por parte de su creación, significa tristeza y separación, significa la derrota de una creación que él hizo para triunfar. La muerte es el símbolo más claro de que el pecado reina en el mundo.

Sí, tienes razón, Dios no disfruta de las bellas festividades a la muerte. Dios no se complace de que haya cultos a su nombre llamándole santa, cuando Él es quien es santo. Dios no se alegra con las guirnaldas, los adornos y los dulces que reparten los niños… No le hace gracia ver hasta a los perros y los gatos vestidos de calavera… ¡A Dios no le gusta la sola idea de que pensemos que la muerte es lo más natural que hay! Para Él es una sentencia, un castigo, un símbolo de perdición y de pecado, para Dios será siempre el enemigo a vencer y créeme ya lo venció.

Capítulo 2 ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?

Esto que has escuchado fue solo el principio. La guerra contra la muerte, que es el resultado, la consecuencia, el símbolo, del pecado ha tomado toda la existencia del ser humano. Esta guerra es implacable. El ser humano ha sentido su pecado invadiendo su mente y su espíritu. Ha sufrido la muerte y se ha lamentado de su existencia. Ha traído de cumplir la ley al pie de la letra y no lo ha conseguido, ha creado estrategias espirituales para quitarse el dolor y la culpa, ha llevado al punto de inventarse dioses y diosas y hacerles sacrificio de muerte para ser bendecidos! ¿Ves claramente la contradicción, no? Pues bien, este es el ser humano.

Pero Dios tenía claras dos cosas acerca de la muerte: la detesta a más no poder y la muerte sería derrotada.

Jesús, el hijo de Dios, da una batalla frontal a la muerte, habla de ella con desprecio y jamás le celebra nada. Un buen día…

18Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, mandó pasar al otro lado.

19Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.

20Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.

21Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.

22Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.

Esto lo narra la Biblia en Mateo 8:18-22. Jesús ha estado sanando a mucha gente y librándola de la muerte física y espiritual. Y muchos desean seguirle a donde vaya y Jesús se detiene a contestar a uno que está preocupado por la muerte de su papá. Jesús le plantea unas palabra duras y claves para entender lo que Dios piensa de la muerte. Estamos todos muertos y para nada es comprensible, ni grave, ni severo, ni digno de consideración el momento de la muerte. ¡Debe ser una liberación! Se cumplió la sentencia, porque es una sentencia directa de Dios, y ahora estamos en las manos de misericordia del mismo juez que ha dado la sentencia. 

Fíjate en este salmo 116:1-19

1Amo a Jehová, pues ha oído Mi voz y mis súplicas;

2Porque ha inclinado a mí su oído; Por tanto, le invocaré en todos mis días.

3Me rodearon ligaduras de muerte, Me encontraron las angustias del sepulcro; Angustia y dolor había yo hallado.

4Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Oh Jehová, libra ahora mi alma.

5Clemente es Jehová, y justo; Sí, misericordioso es nuestro Dios.

6Jehová guarda a los sencillos; Estaba yo postrado, y me salvó.

7Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, Porque Jehová te ha hecho bien.

8Pues tú has librado mi alma de la muerte, Mis ojos de lágrimas, Y mis pies de resbalar.

9Andaré delante de Jehová En la tierra de los vivientes.

10Creí; por tanto hablé, Estando afligido en gran manera.

11Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso.

12¿Qué pagaré a Jehová Por todos sus beneficios para conmigo?

13Tomaré la copa de la salvación, E invocaré el nombre de Jehová.

14Ahora pagaré mis votos a Jehová Delante de todo su pueblo.

15Estimada es a los ojos de Jehová La muerte de sus santos.

16Oh Jehová, ciertamente yo soy tu siervo, Siervo tuyo soy, hijo de tu sierva; Tú has roto mis prisiones.

17Te ofreceré sacrificio de alabanza, E invocaré el nombre de Jehová.

18A Jehová pagaré ahora mis votos Delante de todo su pueblo,

19En los atrios de la casa de Jehová, En medio de ti, oh Jerusalén. Aleluya.

Es impresionante lo que se dice en este salmo. Estúdialo con calma. Pero notarás que el este ser humano está agradecido con Dios porque le libró de la muerte. En el versículo 15 dice

15Estimada es a los ojos de Jehová La muerte de sus santos. Oh Jehová, ciertamente yo soy tu siervo, Siervo tuyo soy, hijo de tu sierva; Tú has roto mis prisiones.

Este ser humano comprende ahora que Dios hará cumplir la sentencia ¡pero también tiene una sorpresa para sus apartados, su pueblo, su iglesia! ¡Los espera después de la muerte para liberarlos y restaurarlos para siempre! Restaurar es volver a lo original. Dios nos devuelve a lo original para siempre. La muerte ha sido vencida. 

Por eso, Pablo, el apóstol, se preguntaba acerca de la muerte y decía, ¿dónde está, oh muerte, tu poder? Comprendía que había sido derrotada por el mismísimo hijo de Dios, en un plan doloroso pero necesario para que los seres humanos que creen en Cristo puedan ser salvos.

Capítulo 3 Hay algo después de la muerte

He dicho hasta el cansancio que todos estamos muertos. La sentencia es global y todos estamos en situación de pecado. Esto lo afirma Dios en su Palabra. El que diga que no tiene pecado pues termina tratando a Dios de mentiroso y eso ya es pecado.  

Retomo: Todos estamos muertos. La sentencia es global. En poco tiempo, unos 90 años máximo, nuestra vida terminará, la sentencia se cumplirá y entonces viene la pregunta:

¿Qué pasa después de la muerte?

Jesucristo lo narra así en Mateo 8, pero antes te recuerdo que un centurión es un soldado romano de jerarquía media. Los judíos estaban sometidos por el imperio romano, eran enemigos además de que entre los judíos estaba clara la creencia de que los que no pertenecían al pueblo judío nunca verían la salvación sino que estaban fuera de la misericordia de Dios. Ahora sí, veamos lo que dice la Palabra:

Mateo 8:5-13

5Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,

6y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.

7Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

8Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará.

9Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

10Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

11Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;

12mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

13Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.

Jesús plantea dos escenarios después de la muerte:

  1. Estar vivos en convivencia con Abraham, Isaac y Jacob que son los patriarcas del pueblo de Israel, quienes ya murieron hace siglos en la tierra pero que Jesús menciona como vivos en el reino de los cielos. Esto tiene que ver con todo lo que ya hablamos.
  2. Los hijo del reino (el reino es el reino del pecado) quienes serán echados afuera, a las tinieblas y el Señor sentencia y dice que ahí es un sitio donde hay lloro y lamento y lo pone una figura muy dura: el crujir de dientes. Una situación lamentable para siempre.

¿De qué depende uno u otro destino?

10Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

¡De la fe! En el siguiente episodio abundaré sobre la fe. Por lo pronto, estás enterado de lo que es la muerte y por qué hay muchos en el mundo que no les alegran las fiestas de muertos o las ofrendas o los altares, aunque sean artísticamente muy hermosos. 

No es que no nos gusten, es que quizá terminemos ofendiendo a Dios… otra vez.