Septiembre 20, 2020

1. La Biblia

Hay quien afirma que la Biblia y la ciencia no se llevan, que son opuestas, y por lo tanto buscan y buscan maneras de desmentir lo que la Biblia dice. La Biblia dice que Dios creó al mundo y todo lo que en él habita, dice que Dios es su creador y por lo tanto su propietario. Hay quienes afirman que no existe tal creador. Que las cosas se acomodaron de manera espontánea y que en ese acomodo con el pasar de miles de millones de años, la vida se creó sola.

Compare un auto con una célula, ¿cuál resulta más complejo? La célula por su facultad enorme de tener vida y reproducirse, multiplicarse, ¿no es cierto? Pues bien, entonces tomemos el menos complejo de los dos que sin duda es el auto, aunque sea de última tecnología. Vamos a suponer que podemos hacer el siguiente experimento: tome las piezas de ese auto (menos complejo que la célula), y colóquelas en una enorme caja de madera. La idea del experimento es conseguir que el auto, después de agitar la caja, termine armado y funcionando. Agite la caja, ábrala, ¿el resultado es un auto funcionando? ¿Aún no? ¡Agite de nuevo! ¡Tiene oportunidades infinitas y tiempo infinito! ¡Siga!

La pregunta final es: ¿la idea de conseguir el auto funcionando en alguno de los eventos del experimento será remotamente posible? Nadie lo cree. Porque un auto (menos complejo que una célula), requiere de un fabricante, alguien que sepa colocar las piezas en su lugar, que genere procesos, que invente funciones y que acomode las cosas en su lugar. Requiere de un creador. ¿Por qué, entonces, una célula millones de veces más compleja que un auto no requeriría de una mente millones de veces más poderosa para diseñarla, inventarla, armarla y acomodarla para funcionar? ¡Y además darle vida!

El experimento parece tonto pero eso es lo que se argumenta acerca de la generación espontánea, en vez de darle crédito a Dios como creador a la manera de lo que hace la Biblia.

Génesis 1:1 es el primer texto que viene en la Biblia y dice así:

  1. En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

No se pone a convencerte de si hay o no un creador, lo que hace es decirte quién es ese creador: Dios. Dios es ese Creador. Y a continuación, el libro de libros, la Biblia, se dispone a presentarte a ese Dios, para que lo conozcas, para que sepas quién es, para que puedas encontrarte con él y le agradezcas (por lo menos eso), y le alabes porque es Dios. Hacer esto, de acuerdo a las palabras mismas de la Biblia, cambiará tu existencia para siempre y proveerá a tu ser de VERDADERA VIDA.

Capítulo 1. La vida es indefinida

Para la ciencia la vida es un concepto sin definición concreta. Se definen atributos y comportamientos, funciones y disfunciones pero no se llega a una definición que satisfaga a a las ramas de la ciencia. ¡Si cuesta trabajo definir a la vida, imagínese hallarle un propósito!

La Biblia dice con claridad que la vida le pertenece a Dios, proviene de Dios, está en Dios y es su sello creativo. La vida según la Biblia, la que proviene de Dios, tiene diseño, tiene manufactura, tiene pactos o leyes a las cuales someterse, tiene propósito, todo ello divino y nunca casual o desordenado. Todo lo contrario, ordenado y perfecto.
En el libro de Génesis que es el primer libro de la Biblia puedes leer esto sin ir muy lejos, en los primeros capítulos donde se narra la creación y el origen del mundo; pero la declaración en uno de los evangelios es contundente y es determinante:

Juan 1:3-4

  1. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
  2. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

¿Por qué dirá la escritura esto tan raro? ¿Por qué dice que la vida era la luz de los hombres? Porque la vida tiene un propósito. Tiene un sentido. Tiene una orientación y un por qué. Para la humanidad es claro, o debería quedarnos claro que nuestro creador le dió vida a nuestra vida de manera especial y particular. La Biblia aclara que la vida es luz para la existencia humana. Es una figura hermosa: luz. En los pueblos, la gente acostumbra a caminar por las laderas de los cerros siguiendo viejos caminos de terracería. Cuando hay luna, el camino es casi placentero, pero cuando la luna es nueva, el camino se torna difícil y muy peligroso. Una pequeña luz, es una ayuda insustituible, llena de una hermosa esperanza el camino y lo convierte en una senda segura y capaz de cumplir con el propósito de llegar a nuestro destino a salvo. Esa luz, aun siendo pequeña es digna de agradecimiento, es digna de amor y de alabanza. ¿Le parece que esa luz que nos ayuda en el camino es digna de gratitud y amor? ¡Pareciera que estoy hablando de una persona! Y es que para el Evangelio, esa luz es una persona! Se trata de Cristo, el hijo de Dios.

Jesús o Cristo o Jesucristo, es la luz para el ser humano. La vida proviene de Dios y para el ser humano, la vida es la luz en el camino. La vida es Cristo. La luz es Cristo. La vida y la luz son lo mismo.

Génesis 2:7

  1. Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Cuando leemos este pasaje de la Biblia podemos darnos cuenta con facilidad de que el hombre es creación especial de Dios, no hay manera de revolverle con los animales o las plantas que son otros seres vivos creados por Dios. Este versículo tiene un dato interesantísimo que no se lee en otra parte de la Biblia, dice que Dios formó al hombre, con todo lo que ya hemos hablado, pero viene algo grande y extremadamente relevante: ¡sopló en su nariz aliento de vida! La Biblia se detiene a explicarnos que Dios sopló de su aliento al ser humano y lo hizo un ser viviente. No estaba dando vida como la vida de los animales o las plantas, estaba haciendo algo más. Y aquí me gustaría que reflexionaramos. La palabra original con que describe a los seres vivos como plantas y animales tiene una diferencia con la palabra utilizada aquí para el ser humano. Es como si dijéramos ser VIVO y ser VIVIENTE. Parecen lo mismo, vienen de la misma raíz, pero no son idénticas.

Se trata de algo más narrado en el mismo libro de Génesis, capítulo 1:

  1. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
  2. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Del ser humano es del único que Dios dice -hagámoslo a nuestra semejanza. Su mismo aliento siembra la presencia de Dios en nuestra vida, nos hace partícipes de su imagen, nos coloca en la posición eterna de tener su imagen. Ese aliento de Dios, nos otorga la relación más estrecha con nuestro creador, nos provee de una vida distinta, verdadera, especial, que nos da propósito y con influencia universal, nos hace cósmicos, históricos, verdaderamente vivientes, con una visión única y una trascendencia íntima con Dios. Nos pone de la mano y corazón a corazón con nuestro amoroso Creador. Padrísimo,¿no? Sí. Hermoso. Pero esta misma intimidad hace que el pecado, cuando ocurre, sea devastador.

Pecó el hombre y todo esto se vio afectado. Todo propósito, toda creación, todo lo bueno y lo bien hecho, todo lo que es de Dios, se vio conmovido, modificado para mal y esto nos mató (nos separó de Dios para siempre), a esto le llamamos condenación. Estamos muertos en nuestro pecado. La palabra muerte significa literalmente separación. Así nacemos: muertos, así vivimos: muertos, así morimos: muertos. Pero, a diferencia de lo que muchos dicen, la Biblia dice que vernos así no le gusta a Dios.

Dios hace algo por nosotros.

Capítulo 2. Aliento de vida, palabra de vida

La Biblia dice algo muy, pero muy interesante en Mateo 4:1-4

  1. Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.
  2. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
  3. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
  4. Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Este texto es maravilloso porque parece el tip más importante para hallarle sentido a la existencia y más aún, a la vida misma que nos dio nuestro creador. Y remata diciendo que no solo de pan vivirá el hombre sino de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. ¡Claro, si ya lo sabemos que vivimos de su aliento! Pero espera, el Señor Jesús agrega algo más que sale de la boca de Dios: ¡su palabra! ¡La palabra proveniente de la boca de Dios es una extensión misma de su aliento en el génesis! ¡Es por su palabra que vivimos! ¡Es por su aliento que vivimos! ¡Su aliento es aliento de vida, su palabra es palabra de vida! La palabra de Dios, no es la infusión original para ser viviente mencionada en Génesis pero sí es la infusión indispensable hoy en día para ser viviente. Si tan solo creyéramos que esa palabra hace lo que Dios dice que hace y que su aliento es verdadero y real y creyéramos que Dios está haciendo algo en nuestro beneficio para no pasar la vida muertos… ¡Si tan solo creyéramos lo que la palabra de Dios significa para nosotros! Buscaríamos ese aliento, buscaríamos esa palabra como un venado sediento que busca las aguas dulces. ¿Dónde, dónde hallo esa palabra? ¿Dónde, dónde hallo ese tesoro que cambiará mi vida? La palabra de Dios está vertida en ese compendio que llamamos Biblia. Esta biblioteca está compuesta por 66 libros, escritos a lo largo de 1500 años aproximadamente, en diversos sitios del mundo, por 40 autores de distintos oficios, edades, quehaceres y sin internet, y todos escribiendo con una armonía, congruencia y sentido idénticos, y con un tema único: el amor de nuestro Dios por la humanidad. ¡Si este libro no hubiese sido inspirado por Dios no tendría ninguna de sus características inverosímiles! No tuviese la influencia que ha llegado a tener por siglos y jamás podría cambiar nuestra existencia mostrándonos un camino único, verdadero y vivo para volver a Dios, para ser vivientes nuevamente. Es por su palabra, por su aliento que conocemos a Cristo:

Juan 5:37-40

  1. También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto,
  2. ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis.
  3. Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;
  4. y no queréis venir a mí para que tengáis vida.

¿Qué sabemos de Cristo?

Filipenses 2:5-11

  1. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
  2. el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
  3. sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
  4. y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
  5. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
  6. para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
  7. y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Esto lo sabemos por su palabra, por su aliento.

Capítulo 3. Vivos hasta ser vivientes

La palabra de Dios nos acompaña durante nuestra estancia en esta vida que se volvió imperfecta por el pecado en la humanidad, y este libro nos dará consuelo y buenas noticias mientras llega su cumplimiento en la presencia misma de Dios:

2ª Pedro 1:19

  1. Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;

Hoy, la Biblia es como una antorcha que alumbra en lo oscuro. ¡Pero un día no la necesitaremos más porque estaremos ante Dios en el cumplimiento de su Palabra bendita! ¡Cuando el día esclarezca, no necesitaremos más la antorcha! Su palabra se cumplirá tarde o temprano; todo lo que está escrito tendrá un cumplimiento.

Busca a Dios antes de que te urja. Mira que la voluntad de Dios se lleva a cabo, no hay nadie que resista a Dios una vez que él ha puesto sus ojos en esa persona tan amada para él. Muchos venimos cuando nos damos cuenta de que él es nuestro creador y deseamos conocerle. Otros deciden esperar a comprobar su palabra, a veces sufren de más para saber que todo se cumple. Y otros viven su vida sin saber nada de él. Dios no interviene en su vida y les deja seguir con el destino que ha sido provisto por su pecado. Llegará el tiempo en que morirán a esta vida y permanecerán muertos por la eternidad. Tu caso es distinto, estás escuchando su palabra, estás recibiendo su aliento y estás comprendiendo las verdades de la escritura.

Haciendo esto honramos la Palabra de Dios, honramos a Cristo y honramos al Padre que es nuestro creador.

La Biblia nos acompaña durante nuestra estancia en esta Tierra, es el aliento de Dios que nos vivifica, que nos invita a una vida plena y nos instruye acerca de cómo vivir de acuerdo a los planes del amoroso Señor que nos creó. Dios le revela su palabra a quien ama. Por eso estás entendiendo hoy, lo que para muchos es locura y para otros tantos es simplemente incomprensible.

Mateo 11:25-28

  1. En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.
  2. Sí, Padre, porque así te agradó.
  3. Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
  4. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

La Biblia es relevante para nuestra vida porque contiene la palabra de Dios, su aliento y ambas cosas son Cristo mismo. Es necesario conocer a Cristo para conocer al Padre. Y esto lo consigues a través de este libro maravilloso.

Búscate una Biblia y estúdiala con la ayuda de quien sepa enseñar. Por lo pronto, hoy has recibido esta buena noticia: en Jesús hay palabra de vida eterna.